La propuesta alternativa de la Economía Social


La caída del muro de Berlín significó no solo el fin de la Guerra Fría, sino que el derrumbe de las economías centralmente planificadas. Incluso los países con una fuerte visión estatizadora abrieron sus puertas al exterior y se sumaron al mercado global. Sin embargo, la crisis financiera, que golpeó al mundo entre 2008 y 2009, volvió a levantar las críticas hacia el sistema económico y resurgieron las alternativas. Una de estas opciones es la llamada economía social, que si bien no pretende cambiar radicalmente el modelo, al menos busca avanzar hacia espacios donde no solo prime el lucro y la maximización de las ganancias.

El académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y director del Programa Centro de Economía Social y Cooperativa, Mario Radrigán, sostiene que efectivamente tras la recesión el debate sobre el sistema económico se ha incrementado. “Ha crecido el interés tanto a nivel de población en general como de líderes  políticos y gobiernos, de buscar formas alternativas de organización económica, en vistas de las limitantes que ha presentado el modelo de economía neoliberal, que es solo una variante de la economía de mercado”, sostiene.

Y la tarea, al menos a nivel académico, avanza de modo considerable. El programa que dirige el profesor Radrigán no solo se limita a la universidad, sino que se trata de una amplia red universitaria iberoamericana que tiene como propósito generar conocimiento relativo a la realidad, aportes y proyecciones del sector de economía social y solidaria.

También existen algunos ejemplos concretos de la aplicación de estos valores en la economía real. En Canadá, la Cooperativa de Ahorro y Crédito Desjardins de la provincia de Quebec asocia a más de cinco millones de personas, en una zona donde la población suma los 7,5 millones. Es decir, prácticamente toda la población adulta es socia de la cooperativa. En España en tanto, el Grupo Cooperativo Mondragón es el principal grupo económico del País Vasco y el sexto a nivel  nacional, aportando más de 70 mil puestos de trabajo.

Pese a estos avances, Radrigán es cauto. “Queda aún mucho por  lograr y avanzar. No se ve en el horizonte lo que se podría denominar un modelo alternativo global viable al actual, que tenga su base en la economía social y solidaria”, afirma. Agrega que los mayores desafíos radican en la falta de visibilidad y valoración que la propia población  y también las autoridades tienen de la economía social y sus aportes. “Ese es un tema que urge revertir”.

Por su parte, Joan Sanchis, director del Instituto Universitario de Economía Social y Cooperativa Iudescoop de la Universitat de Valencia (UV) , España, añade otros desafíos que dificultan el desempeño de las organizaciones solidarias. “La economía social debe adaptarse a un entorno muy competitivo, lo que no siempre resulta fácil. Su reto es equilibrar los fines sociales que persigue con la necesidad de ser competitiva para sobrevivir en el mercado”, explica. La escuela española imparte su propio doctorado en Economía Social y Cooperativas, programa que tiene a cargo el Observatorio  Iberoamericano de Empleo y Economía Social que trabaja en asociación con la red que dirige la USACH.

Sanchis también explica que las instituciones que llevan a la práctica este modelo (como las cooperativas, asociaciones y fundaciones), presentan niveles bajos de profesionalización de la gestión y escaso uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), lo que afecta su eficiencia.”Su escasa capitalización hace que les resulte difícil competir en sectores donde predominan las empresas de capitales”, subraya Sanchis.

Pese a estas adversidades, el académico tiene una visión optimista respecto al avance de la economía social, en especial por los efectos de la crisis. “El interés crecerá aún más. Las empresas de economía social representan una alternativa diferente para hacer frente a la crisis: no destruyen empleo, el empleo que crean es de mayor calidad, estable, y permanente. Además buscan fines sociales que obedecen a un modelo de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) desde la base y no como herramienta de marketing”, concluye.

Fuente: http://www.educamericas.com/La-propuesta-alternativa-de-la-economia-social